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martes, 2 de diciembre de 2008

Los Hombres que necesitamos. Pastor Francisco Aular

Los hombres que necesitamos

Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. _Ezequiel 22:30

Le ha placido a Dios, limitar su gran poder e invitar al ser humano a ser parte de Su plan redentor para la humanidad. En efecto, la historia del ser humano sobre la tierra nos revela la búsqueda del hombre por mejores ideologías, mejores políticas, mejores sistemas y mejores organizaciones. Las guerras que el hombre ha inventado para su autodestrucción sólo han sembrado la muerte y la desolación, pero no la solución. Es posible que el ego poderoso del que invitó a la guerra, en vez de salir victorioso, salga derrotado con el retorno sin gloria de sus ejércitos.

Hoy contemplo un escenario que yo nunca imaginé dejar a mis nietos a mi salida de esta vida. Pero allí están, los pueblos armándose y después justificando sus grandes gastos armamentistas con el antiquísimo método de sembrar odios y la guerra entre los pueblos. En la historia, y en el consciente común de esos pueblos antiguos, ya nadie se acuerda de quién disparó la primera flecha. Pero lo que sí saben es que nacieron y el enemigo ya estaba allí. Es un odio que heredaron de sus padres, es promovido por los gobernantes de turno en el intento vano de convertirse en héroes de la patria, como si en sus panteones no estuvieran las cenizas sagradas de quienes, en verdad, hicieron la historia. Pero la historia es la historia, y en las generaciones futuras los poderosos de hoy serán colocados en el pedestal del olvido porque ya nadie querrá acordarse de la forma ridícula en que se llevó a la guerra y a la muerte segura a los esposos y a los hijos, es decir, a los hombres de una generación.

¿Por qué Dios busca a un hombre? Porque un solo individuo puede lograr sacar lo mejor de los otros seres humanos, o lo peor de ellos. Sólo los hombres logran -nunca las riquezas del subsuelo- edificar familias, sociedades y naciones con valores espirituales firmes por la libertad, la verdad, el respeto y el honor del trabajo. Hombres valientes que trabajen mientras otros duermen confiados sin temor por los suyos en el hogar. Hombres responsables de la misión histórica que Dios les permite vivir en beneficio de sus conciudadanos. Hombres que pongan los cimientos firmes de una nación y los lleven en sus oraciones delante del trono de Dios.

Hace más de un siglo, un predicador en una convención bautista, dijo: "El mundo todavía no ha visto lo que Dios puede hacer con un sólo hombre que esté totalmente rendido a Dios". Uno de los jóvenes que estaban allí, le dijo a Dios: "¡Yo seré ese hombre!" Ese joven era: Dwight L. Moody, ¡quien movió a dos continentes para JESÚS!

Oración:

Amado Dios: Por tu gracia soy parte de tu pueblo, el de ayer, el de hoy y el de siempre. Tu creaste los pueblos y las naciones, y por eso buscas a alguien que se ponga delante de Tí en favor de mi nación, como Moisés al interceder por su pueblo Israel. Yo vengo a interceder por mi patria como lo dijo uno de sus grandes: "tierra de horizontes abiertos donde una raza buena ama, sufre y espera." Esperamos en Tí, en el nombre de JESÚS, amén.

Perla de hoy:

Las naciones andan buscando mejores métodos para hacer la guerra. Dios anda buscando mejores hombres para hacer la paz.
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